La colonialidad de la migración: Una revisión de las políticas migratorias estadounidenses en tiempos del coronavirus

Actualmente, el mundo se encuentra en una crisis global provocada por la pandemia del virus Covid-19. Aunque este sea principalmente un problema de salud pública, los gobiernos de los distintos países están lidiando también con los efectos provocados en otras dimensiones de la realidad, como en lo social, lo económico y lo político. Ejemplo de esto último es la forma en que se está abordando el fenómeno de la migración internacional, particularmente el caso de las solicitudes de asilo en medio de presiones por mantener el distanciamiento social y un monitoreo riguroso de la salud de la población. Al respecto, se considera que el caso de las solicitudes de asilo presentadas ante los EEUU es paradigmático, al ser este el principal destino para los migrantes en el mundo (IOM, 2019).

Desde el 21 de marzo del presente año, el Gobierno de EEUU decidió suspender los procedimientos de solicitud de asilo y deportar a sus países de origen a los migrantes indocumentados interceptados por las autoridades estadounidenses (Kanno-Youngs & Semple, 2020). EEUU declaró que esta decisión se basaba en la creencia de que los migrantes indocumentados podrían ser portadores del virus y en este sentido representaban un riesgo de salud pública para el país norteamericano. También se argumentó que, en medio de la crisis económica que se avecina, era necesario proteger los empleos estadounidenses frente a los migrantes que estaban llegando; aún y cuando no hay evidencia que demuestre que tales creencias se fundamentan en la realidad (Green, 2020; Kanno-Youngs & Semple, 2020).

Mientras tanto, al sur de la frontera estadounidense, los albergues para migrantes en el territorio mexicano donde residen miles de centroamericanos en espera de continuar su ruta, comienzan a desbordarse debido a estas medidas (Animal Político, 2020). Encima de esto, testimonios de dichos centros sugieren que los migrantes están siendo remitidos sin ningún tipo revisión médica para detectar casos de coronavirus, poniendo en riesgo a la población migrante de estos albergues. Solamente en un albergue de Nuevo Laredo, Tamaulipas (Estado mexicano que comparte frontera con Texas) se detectaron 14 casos de coronavirus entre los migrantes deportados, de los cuales 6 eran hondureños y 1 guatemalteco. Esta situación ha llevado al cierre del albergue por razones de seguridad (Animal Político, 2020). Desde la fecha de implementación de estas nuevas disposiciones migratorias, 7 mil migrantes han sido deportados a México, al tiempo que 120 niños y niñas han sido enviados directamente a Honduras, El Salvador y Guatemala (Hesson & Rosenberg, 2020).

Al ser considerados como un riesgo para la salud norteamericana, o como potenciales sustractores de empleos, y utilizar estas creencias para negar su derecho al asilo, se evidencia que los migrantes no son considerados por el valor intrínseco de su humanidad, sino simplemente como una fuente de mano de obra, o una mera amenaza. Esta interpretación coincide con las reflexiones de Grosfoguel, Oso y Christou (2015), quienes establecen que, como resultado de la historia de colonialismo entre las metrópolis europeas y sus colonias, el mundo actualmente están dividido entre una región superior — la zona del ser correspondiente  a los países del Norte Global — donde a sus habitantes les es reconocida su humanidad y en este sentido tienen acceso a los derechos humanos, a buscar justicia mediante las leyes y a un reconocimiento de su identidad; y una región inferior — la zona del no ser correspondiente  a los países del Sur Global — cuya  humanidad de sus habitantes es cuestionada, y de esta manera negada. En este sentido, es posible afirmar que las políticas migratorias adoptadas recientemente por los EEUU continúan perpetuando estas relaciones coloniales aún en medio de una crisis que debería despertar la unidad entre los países. 

Sin embargo, lo cierto que es que se observa la deshumanización de la población migrante por parte de los EEUU, proceso que se manifiesta, al menos, de dos formas: por un lado, a los migrantes se les está negando el derecho humano de solicitar asilo ante el país norteamericano, y en este sentido, se niega también su experiencia y la realidad de las condiciones que los expulsaron de su país en un primer lugar. Situación que contrasta con el hecho de que las fronteras estadounidenses no han sido cerradas al comercio ni a quienes tienen una visa de residencia. Por otro lado, la información disponible parece indicar que los solicitantes de asilo están siendo deportados sin ningún tipo de revisión médica para detectar casos de coronavirus, lo que demuestra un menosprecio tanto de la vida de los propios migrantes como de los habitantes de la región inferior a los que eventualmente podrían contagiar. 

 

Referencias

Animal Político. (20 de Abril de 2020). 15 migrantes en albergue de Nuevo Laredo dan positivo en prueba de COVID-19. Obtenido de Animal Político: https://www.animalpolitico.com/2020/04/migrantes-albergue-nuevo-laredo-covid/

Green, E. (20 de April de 2020). U.S. and México are blocking kids from asking for asylum because of coronavirus. Obtenido de The Intercept: https://theintercept.com/2020/04/16/coronavirus-mexico-border-children-asylum/

Grosfoguel, R., Oso, L., & Christou, A. (2015). ´Racism´, intersectionality and migration studies: framing some theoretical reflections. Identities, 22(6), 635-652.

Hesson, T., & Rosenberg, M. (7 de Abril de 2020). U.S. deports 400 migrant children under new coronavirus rules. Obtenido de Reuters: https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-usa-deportations/u-s-deports-400-migrant-children-under-new-coronavirus-rules-idUSKBN21P354

IOM. (2019). World Migration Report 2020. IOM-UN Migration.

Kanno-Youngs, Z., & Semple, K. (20 de Marzo de 2020). Trump Cites Coronavirus as He Announces a Border Crackdown. Obtenido de New York Times: https://www.nytimes.com/2020/03/20/us/politics/trump-border-coronavirus.html


Kevin Cruz es asistente de investigación de RCYP de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

 

 

 

 


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